viernes, 13 de enero de 2006

El michu, mi suegra y el rockero.

Bueno sí...es una alusión a la peliculilla esa que están pasando en el cine...las crónicas de ni se qué, o como se llame. En esta historia también hay un héroe, una bruja, un felino y unos enanos, ya verán.
¿Y? Otros escriben palabrotas, yo escribo estupideces... así qué...

Pues resulta que hace algo más de un año apareció un michu en el patio de mi casa, era un felino común y silvestre, nada aniñado, gris con rayas negras, con todas las costillas al sol y encima medio bizco. Me miró fijamente y empezó a maullar insistentemente:

Michu: "Miau, miau, miau..."
Yo mirando para abajo: "Zape gato!, fuera!, lárgate!"

Nada que se iba, mas bien me siguió hasta dentro de la casa, bueno en realidad no me di cuenta de eso hasta que me senté en el sofá, y ya ahí estaba el gato ese.

Michu: "Miau, miau, miau..."
Yo (con cara de espanto y mirando para abajo de nuevo): "Cómo rayos entraste?? Fueeeeera!"

Ya me disponía a botarlo a patadas cuando en eso, ante el alboroto, viene bajando mi mujer y mis hijos...

Michu: "Miau, miau, miau..."
Mi mujer: "Uy! ¿Y ese animal? Bótalo, bótalo... "
Los enanos: "Oooooooooyyyyy, un michuuuuuu. Michi, michi. Bsssbsbsbsbsbs"
Michu (mirando a los enanos con sus ojos bizcos): "Miau, miau, miau..."
El enano mayor: "Ya pues mami, tú dijiste que sí podíamos tener una mascota si nos regalaban una. Ven michu michu. Bsssbsbsbsbsbs"

El gato descarado se encaramó por la escalera y subió a donde estaban los elfos (o sea mis hijos).

Michu: "Miau, miau, miau..."
Mi mujer (en tono histérico): "No, no! Ese gato puede tener saaaarna pues mijo!"
Los enanos (en coro): "No viste, viste, nunca nos dejas tener una mascota, nunca!"
Yo: "Ese pobre gato loco aquí se va a morir de hambre, además fijo que yo voy a terminar limpiando sus ñoñas". Nunca imaginé cuán proféticas iban a ser esas últimas palabras.

Para no alargarles la historia, el bendito gato se quedó en la casa. Yo terminé siendo el mayordomo del felino loco ese, y como no comía sobras al muy melindroso tenía que estarle comprando una caja de Purina Cat Chow una vez por semana. Y yo que creía que era un gato cholo.

Algo que noté raro es que el maldito gato no engordaba por nada. Y sí tragaba el condenado. Para mí que tenía sida. Apenas bajaba yo de dormir y ya estaba el muy sádico maullándome atrás mío. Como que sabía que tenía 2 aliados que me iban a a armar el zafarrancho si lo botaba a patadas como yo quería. Además mi mujer ya se estaba encariñando con él y encima me pidieron que le ponga nombre. Estaba entre "Michigan" o "Robert Mitchum". Nos decidimos por el último.

Pronto empezaron los problemas con "Robert Mitchum". Primero hizo trapo 2 sofás con las uñas. Lo más cumbre es que este engendro del diablo lo hacía en la parte posterior del sofá donde no descubrimos su "gracia" hasta que nos cambiamos de casa y el condenado ya se había largado.

Como dije, mi mujer empezó a encariñarse con el zoquete ese que encima no hacía nada de lo que se supone hacen todos los demás gatos para ganarse el sustento. No cazaba ni las cucarachas, no ronroneaba cuando lo acariciaban, de hecho no se dejaba acariciar, no te pasaba por las piernas con el espinazo alzado como los gatos de las películas. O sea, NADA DE NADA.

Yo (pensando): "Ese gato se larga porque se larga..pero cómo, cómo ...Dios ilumíname... "

Por ahi hacía una que otra gracia boba como la de agarrar trozos de carne con sus mini-garras en la mesa, algo que tenía fascinados a mi mujer y a mis hijos y hasta me hicieron filmarlo haciendo su tonto acto de circo.

Otra cosa que tenía a los pelados encantados era que el gato ese se dejaba cargar como bebé, luego el pelado más chico subía las escaleras mientras lo cargaba boca arriba (u hocico arriba?) y lo dejaba caer al piso desde esa altura. Por supuesto eso solo confirmaba su teoría de que todos los gatos caen parados.


Algo que me tenía como loco era el hecho de que yo estaba seguro de que dejaba el gato ese afuera de la casa, y amanecía dentro de la casa, para más señas encima de la cama de los niños. Pero en cuanto sentía que yo iba a salir de mi cuarto, enseguida saltaba de la cama y me seguí maullando para que le dé de tragar.

Un día lo caché por fin. Era que se trepaba al segundo piso, no sé cómo, pero se trepaba y luego con la garrita empujaba la ventana corrediza de aluminio a un lado, medio hallaba un huequito y por ahi se metía. Esta hazaña me dejaba asombrado porque la ventana era bastante dura de abrir, hasta para mí.

Como es natural en todos los gatos, creo, de repente se desaparecía y regresaba a los tres días todo aruñado y sucio. En otras ocasiones le gustaba descansar bajo la sombra de una 4x4 con un "pana", otro gato seguramente afrentoso y cargoso igual a él.

Yo: "Para mi que ese gato es gay, miralo como está ahi con ese otro gato"

El enano mayor: "Es que ese es su pana, pá. Anoche se fueron de farra y están pasando el chuchaqui".


Ya la rutinita esa de levantarme temprano para alimentar al dichoso gato tarde y mañana ya me estaba empezando a abombar, así que empecé a urdir un plan para deshacerme de él. Pero, gracias al cielo no hizo falta que le diera de comer todos los días Purina mezclada con vidrio en polvo, como leerán a continuación.

Resulta que un cuñado mio divorciado vivía por esos días en mi casa y usaba el baño de huéspedes. Un día entré en su baño porque me llamaba la atención un poderoso olor a?...caca!!

Yo: "sñif, sñif!? qué's que güele? .... (buscando con la vista y el olfato como perro) Guáaaaaaaacala, qué as-cccccooooooo!!!!!"

El hallazgo era asqueroso. Lo primero que se me vino a la cabeza era que mi cuñado se había levantado de madrugada y no alcanzó a llegar a sentarse a la taza. Así que había dejado el producto de su metabolismo encima del tapete, con el consiguiente perfume. Y... a quién le tocó lavar eso? Adivinaron.

Lo más chistoso es que hasta hice una reunión familiar con mi esposa para comunicarle que su ñaño se había vuelto loco por el divorcio y que ahora se estaba haciendo popó de madrugada en el tapete y que había que ver la manera de llevarlo a un siquiatra para quitarle la manía de hacer sus necesidades en los tapetes del baño. Qué bruto, hasta entonces no sospechaba de Uds. ya saben quien. Y es que nunca se me pasó por la cabeza sospechar del bicho ese porque olía a popó humano. Hasta que un día...

Como siempre me levanté temprano para darle de comer al roñoso ese y adivinen queé?? El muy cochino del gato estaba encima de la mesa de comedor haciéndose popóoooo y maullando!!!!

El michu (con cara de yo-no-fui): "Miau, miau, miau!!!"
Yo: "Así te quería agarrar gato desgraciado!!!! De esta sí no te escapas!!!".

Acto seguido lo agarré del cogote, abrí la puerta y lo mandé a volar por los aires hasta la avenida!!! El gato pasó volando y dando vueltas con las patas abiertas como helicóptero por encima de la cerca y según yo aterrizó en la autopista.

En seguida me di vuelta para entrar a la casa pero, asombrosamente el muy miserable ya estaba adentro en la sala y maullando!!!

El michu (con cara de "a-qué-hora-me-das-de-tragar"): "Miau, miau, miau!!!"
Yo (totalmente incrédulo): "Pero...pero...si te acabo de lanzar a la carretera!!! Ven acá ahora si te vas a quedar estampado en la calle, gato asqueroso!!!".

Yo estaba realmente furioso. Nuevamente lo agarré del cogote y otra vez el mismo plan de vuelo, pero esta vez me quedé esperando que le pase un carro encima y lo deje como alfombra.

Para mi completo asombro el gato apenas aterrizó (parado, por supuesto) salió disparado como rayo hacia la casa y antes de que yo pueda decir "muere maldito!", ya el gato estaba dentro de la sala maullando de nuevo.

El michu: "Miau, miau, miau!!!"
Yo: "Oh, no! Este gato es Terminator.", dije, entre estupefacto y derrotado.

Después de eso simplemente y con resignación limpié toda la materia cacal que, cual adorno, estaba posada encima de la mesa de comedor.

Yo: "Mañana te enveneno, maldito. Lástima para tí que no están tus defensores" (Mi familia estaba en otro lado).

Al parecer el gato entendió el mensaje y ya había agotado 6 de sus 7 miserables vidas y ya no estaba dispuesto a arriesgar la única que le quedaba así que al día siguiente había desaparecido de la mía. Mis pobres hijos casi se mueren de pena.

Debo confesar que hasta yo extrañé un poco a Robert Mitchum, el michu loco, y por un buen tiempo me parecía escuchar sus maullidos insistentes en mis tímpanos.

Y a la final, ¿qué tienen que ver mi suegra y un rockero en esta historia? Bueno mi suegra colecciona todo perro sarnoso que se encuentra por la calle, a tal punto que su casa está llena de pipís, popós, pelos y garrapatas.

¿Y el rockero? ...nada... es que quería que rime con el título de la película.

1 comentario:

  1. Lei suegra por ahí???
    Hola, como va!!!
    Te cuento que tengo un blog dedicado solo a las suegras, es algo así como un desahogo ya que ODIO A MI SUEGRA!!!
    Hay chistes, anecdotas, noticias, etc... todo sobre suegras!!!
    Espero tu aporte!
    Nos leemos!

    ResponderEliminar